El estado de crecimiento continuo, la exageración de un ciclo económico en el que no se ponía el sol ha generado una sociedad con comprensibles dificultades a la hora de hacer frente a la incertidumbre.
La zozobra que viven los mercados bursátiles tiene un contenido económico que tras la irrupción del capitalismo popular llega a miles de ciudadanos antes alejados de ese mundo reservado a los financieros, pero también influye en millones de ciudadanos que se sitúan en posición de alerta ante lo desconocido.
Lo subjetivo tiene una trascendencia definitiva para mover lo objetivo. De hecho estos días las autoridades, los organismos internacionales, los grandes bancarios no paran de dar señales de seguridad para frenar las convulsiones que podrían agravar hasta lo insospechado la crisis.





Número 4 de la revista N S V

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