Roberto Alcázar, vestido siempre de traje y corbata y meticulosamente peinado, es el protagonista principal. Según algunos autores, el apellido Alcázar remitiría al episodio del Alcázar de Toledo durante la guerra civil española, uno de los lugares comunes de la propaganda franquista. También se ha dicho que la fisonomía del personaje está inspirada en los rasgos de José Antonio Primo de Rivera. El dibujante de la serie negó estos extremos, explicando que el apellido del personaje iba a ser inicialmente Alcaraz, y que su modelo no había sido el fundador de Falange Española, sino él mismo. La profesión de Roberto Alcázar no está muy clara en un principio, aunque se describe vagamente como periodista; más adelante, se convierte en agente de la Interpol y se dedica a cazar criminales por todo el mundo.
En el primer cuaderno de la serie, Roberto Alcázar descubre a Pedrín como polizón en un transatlántico rumbo a Argentina, y lo "adopta" como ayudante. Pedrín es al principio un golfillo callejero al que Roberto debe guiar por el camino de las buenas costumbres. El personaje aporta comicidad a la serie, sobre todo gracias a las castizas expresiones con que glosa las palizas que propinan a los maleantes, como "atiza" o "jarabe de palo". Expresiones eufemísticas usadas en estos tebeos, como "¡Ostras, Pedrín!" se hicieron populares. La relación de un hombre maduro con un crío como Pedrín era bastante ambigua y dio lugar a poemas como "El crepúsculo sorprende a Roberto Alcázar en Charlotte Amalie", del poeta Luis Alberto de Cuenca.